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¿ Qué fallo no le perdonas a una novela ?

¿ Qué fallo no le perdonas a una novela ? ►

Todos nosotros, como lectores, tenemos en mente, aunque a veces de forma invisible, una lista de cosas que no le perdonamos a una novela.

Siéntate con nuestros tutores en esta Mesa Redonda Virtual, lee sus opiniones y deja la tuya.

Estas son sus opiniones:


José Juan PicosJosé Juan Picos, tutor de ► Novela Histórica

Como tutor de Novela Histórica y lector del género, acabo de pasar por esa situación: no soporto a los autores trileros (y a las editoriales, claro). Rabia, pero de pitbull, es lo que me invade cuando me venden un libro de Historia apenas novelado como si fuera una novela: vaca vieja por kobe. Si, además, la trama nace del manido manuscrito encontrado por azar, me dan ganas de llamar a los bomberos de Farenheit 451. Ya no te cuento si, encima, el autor trabaja ex machina, con trucos de prestidigitador de picnic de empresa. Menos mal que lo saqué prestado de una biblioteca pública…


Raquel Martin CaraballoRaquel Martín Caraballo, tutora de ► Literatura Infantil y Juvenil

Me suelen caer muy mal las novelas con “exposiciones forzadas”. Me refiero a esos narradores que, de pronto, sin venir demasiado a cuento, se dirigen a mí como lectora, de manera directa, para explicarme las cosas. No suelo aceptar con mucho agrado la interrupción de esa voz (menos aún, cuando hay injerencia por parte del autor) que denota pedantería o torpeza mientras recurre a un mecanismo chirriante para presentarme cierta información que debería haberme comunicado de manera sutil. Me recuerda mucho a cuando alguien cuenta un chiste en una reunión y, a falta de carcajadas, se dispone a explicarlo.  Es un fallo que detesto pero con el que, a veces, soy benévola. Sin embargo, el que no suelo perdonar de ninguna manera es el de un arranque flojo o mediocre. Creo, por eso mismo, que una de las cosas más difíciles de una novela es su comienzo. Si éste no es capaz de agarrarme por el pescuezo y meterme de un brusco empujón en la historia, si no me noquea en los primeros párrafos o páginas, si no hay una voz lo suficientemente potente que me convenza de que me quede con ella en las siguientes horas o días de mi vida, no suelo tener piedad con la novela. El comienzo de una historia es algo así como “el amor a primera vista”.

No les perdono que me dejen en el mismo lugar del que partí o que no tengan ni pizca de poesía.
Después de una buena novela tiene que haber algo nuevo dentro de tu mente o tu pecho.
También me causa urticaria los “pasajes globo”, esos en los que el narrador-autor se gusta a sí mismo tanto que acaba saliéndose de su propia historia.
Hay varias cosas que no perdono: las faltas de ortografía, las malas traducciones (¡qué perjuicio puede hacer un mal traductor a una novela!), pero sobre todo, los malos finales. Esos finales en los que te quedas como si te hubieran dejado con un palmo de narices. Por muy bueno que sea el libro, si su principio y su final no lo son, no es para mí.

Rebeca Rus_Rebeca R. Rus, tutora de ► Comedia Romántica

Aquí va mi lista de cosas imperdonables:

1.- Los personajes que se contradicen, que el autor describe de una forma, pero luego actúan diferente y sin justificación. Porque ellos lo valen…
2.- Los clichés y los estereotipos.
3.- Los finales tran previsibles que bostezo.
4.- Los finales que no están a la altura porque el autor no sabe salir del clímax tan gordo en el que se ha metido.
5.- Los finales repentinos porque el autor está deseando terminar con su novela y no tiene ganas de desarrollarlo más.
6.- Las descripciones llenas de “palabros” para demostrar que eres muy culto.
7.- Los “palabros” como “juas”, “maris” y todos esos falsos costumbrismos que se utilizan cuando se quiere hacer entender que el texto es gracioso. Y no lo es.
8.- Las novelas que no aportan nada, incluso cuando están clasificadas como Literatura de piscina.
9.- Las novelas pretenciosas, tan rebuscadas y falsamente complejas que no tienen más fin que el de lucirse.
10.- Las novelas con faltas de ortografía, errores de sintaxis, de maquetación o de diseño (me molesta mucho que se ponga de moda una portada y todo el mundo se dedique a copiarla sin parar).
Pues para no repetirme con lo dicho por alguno de vosotros, solo indicaré que me molesta que una novela esté mal escrita.
¿Cuándo está mal escrita una novela? Ahí van los casos más sobresalientes para mí:
—Cuando los defectos ortográficos, de sintaxis y demás formales son tantos y tan obvios que te distraen la atención continuamente y te descentran de la trama.
—Cuando, a pesar de ser escrupulosa la escritura, aburre hasta a las piedras por no haber sabido exponer de forma adecuada la trama.
—Cuando es ñoña o pedante.
En definitiva, cualquier argumento me vale siempre y cuando me lo expongan bien escrito, bien hilado, sin pedanterías insufribles ni exhibición pornográfica de un sentimentalismo barato.
Estoy de acuerdo con casi todo lo expuesto por mis compañeros/as, pero, si tengo que destacar algo que me resulta imperdonable en una novela, es que el autor me cuente las cosas en vez de mostrarlas.
No quiero que me cuente que el protagonista es valiente, quiero ver cómo demuestra su valentía. No quiero que me cuente que la protagonista está cansada, quiero que me haga sentir el cansancio de la protagonista.
Quiero ser yo la que descubra lo que el autor me quiere contar, no que me dé todo hecho y yo me limite a pasar los ojos sobre el papel.
Esto no quiere decir que no haya que contar a veces cosas para situar al lector y dar un contexto a la historia, pero sólo hay que recurrir a ello cuando no quede más remedio, cuando se hayan agotado todas las vías para que el lector conozca la información necesaria para entender la historia.
No es fácil, o al menos a mí no me resulta fácil cuando escribo, pero hay que esforzarse al máximo para lograrlo.
Es difícil aportar algo nuevo a estas alturas, así que perdonadme si me repito. Algo que me hace dudar si seguir leyendo es, principamente el ritmo, un comienzo lento suele echarme para atrás, por mucho que tenga interés en leer el libro. Me ha pasado en los dos intentos que he hecho con An Mª Matute, cuando la oía hablar y soñar, me parecía una señora increible, pero cuando he intentado leerla, no he podido con ella. Me da mucha pena.

Otras cosas que me hacen dejar un libro, casi ofendido, es que sea predecible, o que no sepan encajar bien las piezas de la trama, y los conflictos no estén bien estructurados, lo que lleva a un libro a ser predecible y al autor a optar por soluciones a los conflictos que no son verosimiles. No dejemos de lado las malas expresiones, errores sintácticos o de ortografía (me molestan especialmente los “palabros”, como dice Rebeca en su punto 7º). Y para terminar, me indigna mucho que una historia no sea creíble, que haya errores lógicos, que los personajes no actuen en consecuencia con su forma de ser y su situación (especialmente esta última).


Víctor JVíctor J. Sanz, tutor de varios talleres de ► Narrativa:

Me quedo con lo que dice Víctor Briones, si una novela no me hace viajar, sentir, vivir…, no merece ni mi tiempo ni mi atención.
Una novela debe ser un viaje, una novela debe suponer una transformación de sus personajes y, por tanto, de su lector. Una novela debe enseñarte algo sobre la vida. Y esto no depende de lo que el lector ya conozca, sino de lo bien que la novela lo enseñe.

Qué fallo no le perdonas a una novela

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5 responses on "¿ Qué fallo no le perdonas a una novela ?"

  1. Un principio lento, sin ritmo, que aburre suele desestimular bastante a seguir leyendo; pero me ha ocurrido algo peculiar con, por ejemplo, “Los pilares de la tierra” y “Os sertões”. Las cien primeras páginas del libro de Ken Follet se me hicieron insufribles, pero se lo perdono sin dudar: valió la pena el esfuerzo de pasar ese principio. Euclides da Cunha se equivocó haciendo una introducción alocada de doscientas páginas por pensar que su libro ya no tenía actualidad simplemente como “La batalla de Canudos”, pero se lo perdono también; incluso Vargas Llosa se lo perdonó y se inspiró en esa obra para escribir “La guerra del fin del mundo”. Puedo perdonar un mal principio si lo que viene después merece el esfuerzo.
    Lo que no suelo soportar bien es la repetición de temas, como la época en que todos los libros nos llevaban por las sendas de la cábala, del masonismo y de la magia negra para desvendar algún misterio cuya solución había estado oculta durante siglos. Ahora corren los tiempos de mundos paralelos o diferentes, de sagas de seres extraños… para decirlo más fácilmente: variaciones sin fin de “El señor de los anillos”.
    Como escritor no me perdono cometer cualquiera de los errores que se han mencionado en esta mesa redonda.
    Un saludo.

  2. armando aravena arellano6 julio, 2015 at 11:45 pmResponder

    ¡QUÉ BUEN TEMA, QUE COMENTARIOS MÁS LÚCIDOS…NO PARO DE APRENDER!
    GRACIAS POR PERMITIRME REVISARME

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