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Poesía hispanoamericana del siglo XX

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La poesía hispanoamericana del siglo XX, a medida que avanza el tiempo, va adquiriendo una riqueza tal de matices que hasta el análisis más pausado casi deviene en confusión. Esa confusión nace del número de autores que cultivan la lírica, desde México hasta Argentina, y de la increíble variedad de corrientes que se mezclan. Incluso recurrir a las etiquetas para catalogar la poesía resulta un método insuficiente. En cualquier caso, para entenderlo mejor y profundizar se hace necesaria una formación sólida en la materia. Por el momento, intentaremos dar unas pinceladas que ayuden a divisar los contornos de

La poesía hispanoamericana del siglo XX

En líneas generales, la poesía hispanoamericana contemporánea no es comparable con la poesía modernista. Neruda, Vallejo, Borges, responden mejor a la sensibilidad de ese tiempo, pero su poesía es inferior al menos en ámbito de resonancia a la de los modernistas. Los poetas de aquella escuela siguen siendo los maestros indiscutibles en cada país: Lugones en Argentina, Freyre en Bolivia, Santos Chocano en Perú, Amado Nervo en México… El caso de Gabriela Mistral en Chile es distinto, aunque su obra posee elementos modernistas.
Se han hecho distintos intentos de ordenación y agrupación, pero parece consensuada la clasificación en tres períodos:
  • El modernismo
  • El posmodernismo
  • La vanguardia

  • Los poetas modernistas

No podemos comprender la poesía hispanoamericana del siglo XX sin partir de los años finales del siglo XIX, cuando tiene su auge el modernismo. Hacia 1880 se observa un fenómeno nuevo en el terreno literario en Hispanoamérica. Aparece un grupo de poetas que consigue revolucionar el lenguaje y la forma de la poesía. Se trata de Salvador Díaz Mirón y Manuel  Gutiérrez Nájera, en México; de Julián del Casal en Cuba; y de José Asunción Silva, en Colombia. Pero fue la edición de Azul (1888) del nicaragüense Rubén Darío lo que dio a este movimiento mayor ímpetu y fue su autor quien definió y dio nombre al movimiento modernista.

Rubén Darío destaca tres notas esenciales en el modernismo:
  1. El rechazo de cualquier mensaje o enseñanza en el arte
  2. El acento en la belleza como la más alta meta
  3. La necesidad de liberar la poesía de sus formas tradicionales.

Estos ideales se extienden por los países hispanoamericanos de manos de Rubén Darío a través de numerosas revistas por él fundadas (Revista de América, en Buenos Aires; Revista de Costa RicaAzul, en México, o La Biblioteca, en Argentina), u otras como Cosmópolis, en Venezuela, Revista Moderna, en México o Pluma y lápiz, en Chile. La aparición de estas revistas, en sí misma, supone un fenómeno nuevo. La consigna de “el arte por el arte” se convierte en lema y se difunde por todo el continente.

El punto culminante del modernismo se alcanza con la aparición de tres volúmenes de poesía: Prosas Profanas, 1896, de Rubén DaríoLas montañas de oro, 1897, de Leopoldo Lugones; y Castalia Bárbara, 1899, de Ricardo Jaimes Freyre. A partir de 1900, el modernismo comienza a romperse en cierto número de tendencias: la religiosa y meditativa en la poesía de Amado Nervo y de Julio Herrera y Reissig; la sensual de Delmira Agustini; la americanista de José Santos Chocano. En general, el modernismo siguió siendo el estilo dominante de la poesía hispanoamericana hasta los movimientos de vanguardia de los años 20.
Los modernistas se inspiraron en la tradición española, pero, sobre todo, en Francia, concretamente en el Parnasianismo. Los poetas más destacados del movimiento son Rubén Darío, José Asunción Silva, Salvador Díaz Mirón, Manuel Gutiérrez Nájera, Julián del Casal, Ricardo Jaimes Freyre y Julio Herrera y Reissig.
Rubén Darío
Poesía hispanoamericana del siglo XXRubén Darío (1867-1916) comenzó su vida literaria muy joven. Entre los siete y los trece años escribió sus primeros versos e inició su vida bohemia. El primer libro importante es Azul, “un puñado de cuentos y poesías que podían calificarse de parnasianas”, aparecido en 1888. El libro se estructuraba en tres partes: Cuentos en prosa, El año lírico (cuatro poemas dedicados a las estaciones del año: Primaveral, Estival, Autumnal, Invernal) y Anagké. Ya en 1896 y en Europa publica Prosas Profanas, donde forja una poesía totalmente original por el léxico, por el tono y por el sentido. En esta obra destacan los aspectos más característicos del modernismo: preciosismo, exotismo, fantasía refinada; canta el amor errante y cosmopolita. Destaca la renovación formal: búsqueda del sentido musical de las palabras, nuevas combinaciones métricas, cambios de acentuación, rimas internas, dislocaciones y choques de sonidos, asonancias, prosas rítmicas. Prosas profanas posee también una coherencia interna: el cosmopolitismo de las formas y de los temas sirve para ofrecer una visión estética de la historia y de la mitología. Esta visión estética le hace tratar el resto de los temas desde una perspectiva en la que la vida es realzada por la belleza. En 1905 publica Cantos de vida y esperanza. Su tono es más humano e intimista. Aparece la melancolía, la muerte, el dolor de vivir, sus más íntimas angustias. La preocupación por lo social es palpable, así como la cultura hispánica y la defensa de la hispanidad ante el amenazante imperialismo anglosajón. El canto errante, de 1907, presenta más autocrítica. Los temas son variados: paisajes, actitud moral, civil y política, exaltación del arte, esteticismo, sentimiento del tiempo e inquietud religiosa. Canto a la Argentina y otros poemas (1914) muestra su emoción americana junto a su sueño cosmopolita.
José Asunción Silva
El colombiano José Asunción Silva, a pesar de que se burlaba de los rubendarianos, compartió con ellos muchas características y las antologías lo incluyen entre los poetas del Modernismo. En sus poemas parece querer alcanzar una región fuera del tiempo (como señaló Unamuno en el prólogo de las Poesías completas), en la nostalgia de la niñez o en algún oasis del desierto de su vida adulta. La mezcla de sensaciones como la tristeza o la melancolía con el júbilo de los placeres, fiestas y bailes, son algunas de sus características. Se han señalado tres etapas en sus poesías: la primera es la
postura del romántico, con influencias de Bécquer o Heine; la segunda está marcada por un pesimismo profundo; y la tercera es la etapa del dolor vivo. El poema más significativo es “Nocturno”, también “Día de difuntos”, “Los maderos de San Juan” y “Gotas amargas”.
Salvador Díaz Mirón
El mexicano Salvador Díaz Mirón, según Anderson Imbert, “entró al modernismo por la ventana”, dado su carácter violento y altivo. Político, fue condenado a la cárcel por matar a un hombre en defensa de “su honor” en una campaña electoral. Como poeta, tiene una primera etapa de influencia romántica (“Mística”, “Confidencias”), que da paso a unos momentos de amargura y mayor profundidad reflexiva. De esta época es Lascas, 1901, colección de poemas escritos a lo largo de diez años, donde a las formas modernistas añade detalles realistas inusuales. En la etapa final de su vida muestra obsesión por la renovación poética.
Manuel Gutiérrez Nájera
El mexicano Manuel Gutiérrez Nájera ejemplifica los aspectos más sofisticados y actuales del modernismo. Toda su obra lírica se recoge en Poesías, 1896, que muestra un tono aristocrático, nostálgico, y un culto a la elegancia y al refinamiento. Nájera es el poeta del color, de la imagen y de los sentidos.
Julián del Casal
El cubano Julián del Casal presenta un refinamiento y un amor a lo artificial. Sus obras poéticas destacadas son Hojas al viento, Nieve y Rimas. Su preocupación por un lenguaje armonioso y emotivo, la búsqueda de la musicalidad en los versos, la valoración de los adjetivos y la visión del poeta como un ser solitario que aguarda la inspiración, son sus rasgos principales.
Ricardo Jaimes Freyre
El boliviano Ricardo Jaimes Freyre es el poeta de la angustia espiritual, a pesar de ser uno de los modernistas más afortunados (hijo de un diplomático, desempeñó él mismo cargos políticos como ministro y embajador de su país). En un primer período como poeta, recibe la influencia de Rubén Darío, con quien funda en Buenos Aires la Revista de América. Su obra culminante es Castalia Bárbara, para la que se inspiró en la mitología nórdica, lo mismo que había hecho Darío con la griega. Escribió en verso libre, lo que da a sus poemas un ritmo de repetición.
Julio Herrera y Reissig
El uruguayo Julio Herrera y Reissig es uno de los mejores intérpretes del modernismo por su dedicación completa a la búsqueda de la estética y de la belleza. Sus dos principales colecciones son Los éxtasis de la montaña, 1907, y Sonetos vascos, 1906.
  • La lírica postmodernista

La liquidación del modernismo la sitúan muchos críticos en el soneto del mexicano Enrique González Martínez “Tuércele el cuello al cisne”, que aparece en su colección Los senderos ocultos (1911), en el que recomendaba evitar toda forma y lenguaje que no fueran acordes con el “ritmo latente de la vida profunda”. Este soneto solo era una manifestación más a favor de la depuración de la retórica, de lo superfluo, frívolo y decorativo que tenía el modernismo, pero ya Rubén Darío en Cantos de vida y esperanza no era ajeno a esa nueva sensibilidad.
El fin del modernismo no es fácil de precisar, ni siquiera apelando a la muerte de Darío en 1916. Entre el modernismo más característico y la irrupción de los movimientos de vanguardia, que decretan su extinción definitiva, transcurren algunos años, que suponen lo que se ha llamado postmodernismo.
Entre las distintas corrientes que confluyen en esta época, la que se perfila con mayor nitidez es la que, nacida de las posiciones más extremas del modernismo, permite enlazar con el vanguardismo. Esta corriente tendría en Leopoldo Lugones Julio Herrera y Reissig sus máximos cultivadores. El primero en sus libros de madurez (Lunario sentimental) se anticipa al metaforismo desaforado de los ultraístas de los años 20; el segundo (La torre de las esfinges) abunda en el lenguaje barroco, en los neologismos y en las imágenes sorprendentes.
El modernismo no evolucionó en este único sentido. En los diez primeros años del siglo XX se produce una reacción moderada frente al modernismo, que no rompe con la poesía de Rubén, pero que introduce nuevos elementos estéticos y amplía el cuadro de posibilidades creadoras. Lleva los temas a lugares ignorados por los modernistas: la vida campesina, el suburbio, la intimidad hogareña; recursos olvidados por el modernismo vuelven a retomarse ahora: la ironía, el verso desnudo de retoricismo, la lengua  humanizada hasta llegar a lo prosaico.
No se puede hablar de una actitud antimodernista: se trata del propio modernismo que se disuelve en distintas tendencias, y de otras tendencias nuevas (americanismo, poesía del entorno), que ahora afloran.

De estas tendencias, Federico de Onís, en su Antología de la poesía española e hispanoamericana, 1934 (reeditada en 1961) hizo referencia a seis:
  1.  reacción hacia la sencillez lírica;
  2.  reacción hacia la tradición clásica;
  3.   reacción hacia el romanticismo;
  4.  reacción hacia el prosaísmo sentimental;
  5.  reacción hacia la ironía sentimental; y
  6.  poesía femenina.

Excepto la última, los límites entre estas tendencias son difíciles de fijar. Ninguna  de ellas estuvo ausente del modernismo anterior, ni ninguna desaparecerá totalmente con la irrupción del vanguardismo. Llamaremos la atención sobre dos poetas:

El argentino Leopoldo Lugones parte del modernismo formal más entusiasta (Las montañas de oro, 1897, y Lunario sentimental, 1909), con variedad y musicalidad en los versos, rima, encabalgamiento, imágenes, etc. Pero esos recursos formales se acompañan con dos temas tradicionales: la patria y el paisaje, que aparecen en otras colecciones como Odas seculares, Romancero, Romances del Río Seco. La poesía de Lugones es la poesía de la América rural amenazada por los inmigrantes y por la industrialización. Para él, la verdadera Argentina estaba en el campo y en las estancias gauchescas.
El peruano José Santos Chocano tuvo una vida turbulenta: encarcelado por sus ideas políticas, revolucionario en México, apoyó a Pancho Villa, en Guatemala colaboró con el dictador Estrada Cabrera, condenado a muerte, mató a un hombre en un duelo y murió asesinado cuando viajaba en tranvía. Su americanismo es el reflejo de esta vida agitada, salvado por ser uno de los primeros poetas que celebraron la historia, el paisaje y los habitantes indígenas del continente. Selva virgen, Cantos del Pacífico, Alma América.
El mejor resumen de este período postmodernista lo hace Anderson Imbert:
“Imposible clasificar la nueva poesía. Si uno se atiene a los mejores poetas de esta generación, se oirán distintos acordes. Algunos poetas se desvían hacia un trato más directo con la vida y la naturaleza. Son sencillos, humanos, sobrios (Fernández Moreno). Otros tienen un aire de sabiduría, de haber ido lejos y estar de vuelta con muchos secretos clásicos (Alfonso Reyes). Los más efusivos confiesan sinceramente lo que les pasa, sus angustias, sus exaltaciones (Gabriela Mistral). Están los de sentido humorístico, como si los hijos sospecharan que había algo de ridículo y cursi en la tradición familiar modernista (José Z. Tallet). Los hay cerebrales, especulativos (Martínez Estrada). O los de alma devota (López Velarde)1. Y los criollistas, los nativistas, los apretados contra su tierra (Silva Valdés). Y los de emoción civil y política (Andrés Eloy Blanco)”.
En Argentina
Es en Argentina donde primero se depuran los artificios modernistas. Enrique Banchs y Baldomero Fernández Moreno, que canta las cosas más vulgares de la vida (el hogar, la casa, la esposa, los hijos, los libros, el trabajo) son los representantes de esta tendencia.
En Uruguay
En Uruguay, después de la generación modernista, destaca Juana de Ibarbouru.
En Chile
En Chile el modernismo apenas había dado algún poeta importante, pero en esta época la poesía explota. Gabriela Mistral consigue el primer Premio Nobel para la literatura hispanoamericana; Vicente Huidobro será uno de los más ruidosos vanguardistas; luego Pablo Neruda.
En México
En México destaca Alfonso Reyes, por la importancia de su obra poética.
En Perú
En Perú  destaca César Vallejo, educado en la estética modernista, que abandona pronto el cosmopolitismo para adentrarse en lo nacional, en lo regional, en lo popular e indigenista. Sus temas son el amor erótico u hogareño, la vida cotidiana, la desilusión, la amargura y el sufrimiento.

Las poetisas

La tendencia temática intimista favoreció el desarrollo de una poesía de las experiencias emotivas que alcanzó una nutrida representación femenina. La aparición de un numeroso grupo de poetisas en la América hispana a principios del siglo XX constituye uno de los hechos más notables de la historia de esta cultura. No sólo por la cantidad, asombrosa para la época, sino también por la calidad. Las antologías reúnen hasta 150 poetisas (Elena Pecas contabiliza solo en Argentina más de 150).
Gabriela Mistral
Poesía hispanoamericana del siglo XXLa chilena Gabriela Mistral (seudónimo de Lucila Godoy Alcayaga, con el que expresó su admiración por los poetas Gabriele D’Annunzio y Frédéric Mistral)) obtuvo el Premio Nobel en 1945. Su producción no es muy extensa, pero es considerada por algunos críticos como la más alta expresión de la poesía femenina en lengua castellana. Su gran tema es el amor, y todos sus poemas son variaciones de este tema. Los primeros libros tienen tintes autobiográficos (Desolación): el despertar al amor, el pudor de no poder decirle al hombre lo que siente, el miedo de no merecer al amado, el sobresalto de perderlo, el desconsuelo y la humillación (el primer hombre al que amó se suicidó). Más adelante G. Mistral extiende su tema amoroso a un objetivo más universal: amor a Dios, a la Naturaleza, a la madre y al hijo frustrado (Tala). En Lagar el amor se estiliza a la tierra y a sus hombres.
Alfonsina Storni
La argentina Alfonsina Storni presenta una poesía personalísima, independiente, fruto descarnado, sin veladuras ni disfraces, de su lucha interior, de sus esperanzas, de sus fracasos. La fuerza de toda su poesía es el amor desde el sueño ideal, el amor puro, pasando por la pasión y entrega total, hasta caer en el desengaño y el odio. Al final queda como esencia el amor al hijo y al amigo. Acabó suicidándose. Algunos títulos: La inquietud del rosal (canta la pureza de los sentimientos), Languidez con ocre (nos lleva a la realidad externa, a la desilusión y desesperanza del amor), Mundo de siete pozos (la poesía del cerebro sustituye a la poesía de los sentimientos). A. Storni pasa de la vinculación al modernismo a la poesía de vanguardia.
Delmira Agustini
En Uruguay destacan dos poetisas: Delmira Agustini y Juana de Ibarbouru. La primera, todavía adolescente, asombró y escandalizó a la sociedad burguesa con unos libros (El libro blanco, Cantos de la mañana, Los cálices vacíos) en los que, saltando todas las barreras del pudor, se cantaba al amor en sus más turbadores momentos. Por vez primera una mujer joven abría su corazón con impúdica desenvoltura, y en su lenguaje audaz y sugestivo sacaba a la luz sus íntimos sentires: anhelos sexuales, ansias frenéticas de goces, concupiscencias larvadas. Su trágico fin (murió asesinada por su marido) contribuyó a su fama.
Juana de Ibarbouru
Juana de Ibarbouru fue coronada en 1925 como “Juana de América”. En su poesía destacan las imágenes de lo vegetal y lo animal con el goce de existir, en una obra poética que pasa por los ciclos orgánicos (nacimiento, juventud, madurez y vejez; y por las cuatro estaciones del año). Su poesía está cargada de metáforas y es un obstinado narcisismo. Algunas obras son Las lenguas de diamante, rosa de los vientos Perdida.
Dulce María Loynaz
La cubana Dulce María Loynaz vivió siempre en La Habana, en el ambiente ilustrado y culto creado por sus padres. Los Loynaz tuvieron correspondencia con García Lorca y fueron visitados por J.R.Jiménez y Gabriela Mistral. En 1919 aparecieron en el periódico La Nación sus primeros versos publicados: Vesperal e Invierno. Su obra poética, enmarcada en la corriente posmodernista, se caracteriza por un profundo carácter introspectivo, mediante el cual intenta dar voz al sujeto femenino, y por la creación de un mundo simbólico altamente sugerente. En su obra destacan Versos 1920-1938, Poemas sin nombreconsiderada su obra cumbre, Últimos días de una casa y una Antología lírica de 1993.
  • La poesía de vanguardia

Hacia 1918 en Europa, y un poco más tarde en América (en la década de 1920 a 1930), estalla una revolución que afecta a todas las esferas del arte. En lo literario esa revolución se llama “movimientos de vanguardia”. Desde mucho antes de la guerra mundial, a la que algunos consideran causa de este brote de innovación, la literatura que se hacía en el mundo era cada vez más insolente. Tal renovación partió de la pintura. Movimientos como el fauvismo, el expresionismo, el cubismo, el futurismo, el dadaísmo, el surrealismo, etc, traspasaron los umbrales del lienzo y llegaron al papel. No sólo se liberó a los versos de las ataduras formales, sino que llevaron el irracionalismo a su última consecuencia. Negaron la lógica, negaron el espacio y el tiempo. La inestabilidad de la civilización, el poder de la violencia, el desprecio al hombre, el absurdo de la existencia, el desengaño ante la “seriedad” del arte, se convertirán en sus principios.
En Hispanoamérica los experimentos poéticos recibieron un gran impulso, quizás debido a la posición aislada de los poetas, los cuales se encontraban libres de las críticas de los lectores. Hubo casos de poetas que desarrollaron su obra de modo aislado, por propia satisfacción y sin ningún pensamiento de fama o reconocimiento público, como Enrique Banchs, argentino, o José María Eguren, peruano.
Pero esto no fue lo normal. Desde 1900, los poetas tuvieron un gran número de revistas mediante las cuales se mantuvieron en contacto con el arte que se estaba realizando en Europa. En todas partes se hacía hincapié en las innovaciones y los experimentos. Después de la guerra europea, surge en Hispanoamérica un nuevo impulso nacionalista y la confianza de los intelectuales que ven en la decadencia de la civilización europea el comienzo de su futura fortuna artística.
Los movimientos europeos como el futurismo, el dadaísmo, el cubismo o el surrealismo calaron en Hispanoamérica, con fuerza y difusión diferentes. El futurismo, como en Europa, trajo temas del mundo y la vida contemporánea; el dadaísmo tuvo menor difusión, porque no había una burguesía fuerte a la que fustigar; el cubismo dejó honda huella en Vicente Huidobro, a quien hay que reconocer su papel de pionero de la vanguardia en estos países. Los poemas de Huidobro expresan una visión romántica de la vida a pesar de lo extraño y desconcertante de la técnica empleada. Con la aparición de César Vallejo se produjo el cambio a la nueva sensibilidad que exigían las técnicas vanguardistas. Estas técnicas fueron hispanizadas por los poetas del movimiento ultraísta. Entre ellos se encontraba Jorge Luis Borges, que, cuando regresa a Argentina, se convierte en una de las principales figuras de los círculos literarios de su país. El surrealismo fue la vanguardia que dejó más honda huella en Hispanoamérica, al considerarse como un movimiento de libertad interior.
No hablamos de estos movimientos en los países hispanoamericanos en el mismo sentido que en Europa. Los poetas se apoderaron de las técnicas y teorías extranjeras, pero las modificaron o las desarrollaron de un modo personal.
Conviene citar tres focos vanguardistas en Hispanoamérica:
  1. El grupo que colabora en la revista Contemporáneos, en México, centrado en las técnicas surrealistas: Xavier Villaurrutia, José Gorostiza y Bernardo Ortiz de Montellano, director de la revista.
  2. El grupo ultraísta de Buenos Aires, reunido alrededor de Borges, que se difunde en revistas como Proa y
    Prisma, Martín Fierro
     y Sur, que ofrecieron a los lectores argentinos lo mejor de la literatura contemporánea mundial.
  3. El grupo cubano de la Revista Avance, que dio lugar al movimiento de poesía afrocubana, con Nicolás
    Guillén
    . El estilo repercutió en Puerto Rico, en la obra de Luis Palés Matos, e incluso en Ecuador.
Vicente Huidobro
 Pasa por ser el padre del creacionismo. Es uno de los primeros poetas que se puso a la vanguardia de la literatura europea. Su poesía se presenta como aniquiladora del mundo real y, en el hueco que deja, levanta otro mundo ideal. La poesía es una creación absoluta. “El poeta es un pequeño Dios”, dirá Huidobro. Si Apollinaire había hablado de la poesía como una “servidumbre” a la naturaleza, Huidobro señalará “Non serviam”, título de su primer manifiesto; “no he de ser tu esclavo, Naturaleza; tendré mis árboles, mis montañas, mis ríos y mis mares, mi cielo y mis estrellas. Seré tu amo”. Más adelante confesará: “la primera condición de un poeta es la de crear, la segunda crear, y la tercera crear”. Algunos de sus títulos: Poemas árticos, Temblor del cielo y Altazor (publicado en 1931, pero escrito a lo largo de los diez años anteriores, consta de fragmentarios chisporroteos reflexivos e imaginísticos, en los que pueden observarse los sentimientos de libertad e individualismo característicos y constantes desde el Romanticismo a lo largo del siglo XX)  o El viaje en paracaídas, extenso poema que desarrolla la peripecia de un ángel caído que, en su descenso hacia la nada en un paracaídas, lanza desafíos y expresiones de angustia, al mismo tiempo que juega con las palabras hasta llegar a la incoherencia. Huidobro rechazó el futurismo (por demasiado extrovertido) y el surrealismo (su medio era un simulado automatismo) y avanza por la estética del creacionismo, que se hunde en la intimidad. Su lema fue “Hacer un poema como la naturaleza hace un árbol”. Hasta su muerte se mantuvo fiel a esta estética, que no le impidió dar cuenta de una inquietud metafísica cada vez más acusada y ser uno de los primeros testigos lúcidos del absurdo contemporáneo.
Jorge Luis Borges
Poesía hispanoamericana del siglo XXFue el mejor teórico del movimiento ultraísta y su principal difusor. A su vuelta a Argentina, fijó los principios de la nueva práctica poética: reducción de la lírica a la metáfora, como su elemento primordial; tachadura de las frases, nexos, adjetivos y elementos inútiles; abolición del ornamentismo, etc.
Borges (Fervor de Buenos Aires) demuestra en su poesía un culto a la metáfora misma y una preferencia por los temas de siempre: amor, muerte, dolor, soledad, naturaleza; pero, desde un principio, estos temas quedan trascendidos por preocupaciones metafísicas: el tiempo, el sentido del universo, la personalidad del hombre. Son los mismos condicionantes que pueblan su obra narrativa.
Los principios estéticos borgianos se pueden reducir a dos: a) fe en la creación, lo que le hace renovar constantemente sus hallazgos poéticos; b) pesimismo nihilista derivado de las limitaciones que envuelven al poeta. La literatura de Borges evoluciona en tres etapas: 1) El ultraísmo (1918-1930), con Fervor de Buenos Aires o Luna de enfrente; 2) El rechazo del ultraísmo (1930-1958), con la mayor de sus obras en prosa; 3) El reencuentro con la poesía personal (1959 hasta su muerte, en 1986), cuando destacan El hacedor; El otro, el mismo; Elogio de la sombra o La rosa profunda.
La poesía indigenista
Entre las diversas muestras de la americanización de la vanguardia, la más interesante es la poesía negra o afroantillana. El Caribe fue su ámbito de mayor difusión.
El interés por la negritud obedece a muchos factores, entre los que no se descarta la aspiración hacia el primitivismo que se había visto en Europa a fines del siglo XIX, al entrar en crisis los valores tradicionales. El espectáculo de la decadencia de Occidente, que se ejemplifica con la primera guerra mundial, confiere importancia a lo instintivo, a la naturaleza, a las
culturas africanas y primitivas. Este primitivismo se había dejado sentir intensamente en la música (jazz) y en la pintura (fauvismo).
En este ambiente nace la poesía afroantillana, urgida por la búsqueda de definiciones nacionales. Nicolás Guillén (con el portorriqueño Palés Matos y el cubano Emilio Ballagas) será el máximo representante.
Nicolás Guillén
Nicolás Guillén transitó los caminos del postmodernismo, y posteriormente los de las vanguardias, pero pronto su negrismo dejó apartadas las preocupaciones formales para adentrarse en las preocupaciones sociales y políticas. West Indies Ltd., Cantos para soldados y sones para turistas, El son entero, La paloma de vuelo popular son obras que muestran el compromiso con los hermanos de raza, con los desheredados del mundo y sitúan al poeta frente al imperialismo y la injusticia. También abundan los temas del amor y del misterio de la muerte.

Poetas destacados

César Vallejo
Su poesía merece especial atención, tanto por su calidad como por su difícil adscripción a las corrientes literarias de la época. Formado en los clásicos castellanos, en el romanticismo y en el modernismo, terminó de forjar la idea del poeta como aristócrata del espíritu, ajeno al materialismo reinante y como personificación de la rebeldía frente a los valores establecidos. En 1918 publicó su primer libro de poemas, Los heraldos negros, donde la herencia modernista se manifestaba en cierta ornamentación retórica y en una imaginería derivada de Rubén Darío y de Herrera Reissig. El tono del libro distaba de ofrecer una visión armónica del Universo (el sentimiento dominante es la tristeza y la soledad del hombre ante su destino, la muerte), y eso se expresaba por medio de irregularidades métricas y rítmicas, de adjetivos insólitos, de imágenes difíciles. Esto justifica la frecuente distinción en la obra de Vallejo de una poesía accesible, comunicativa, manifestación de sus experiencias personales, frente a otra hermética, de simbolismo complejo, orientada hacia la captación de lo inefable. En Los heraldos negros predominaría la primera. Con Trilce (1922) volaron en pedazos las tradiciones literarias. Sus versos son libres, en los metros y ritmos, liberados de la sintaxis y de la lógica; sus poemas son irracionales, ininteligibles. Grafías arbitrarias, encabalgamientos abruptos contribuyen a presentar la ansiedad del poeta ante la intuición del caos insuperable. La diferencia con los poetas de vanguardia es que la poesía de Vallejo no está deshumanizada. Su emoción, su protesta ante la injusticia, su sentimiento de fraternidad con los oprimidos se levantan entre la libertad de la versificación. En 1923 Vallejo se establece en París, donde se relaciona con escritores y artistas de vanguardia. Con Juan Larrea colaboró en la fugaz revista Favorables París poema; escribe la novela El tungsteno y viaja por España y la Unión Soviética. Su conversión al marxismo es decisiva para su poesía última, reunida en Poemas humanos, que incluye poemas que recuerdan a Trilce junto a otros que recuperan la capacidad comunicativa de la palabra. En estos últimos, Vallejo manifiesta su acuciante solidaridad con el ser humano oprimido y desheredado: la realidad social del Perú, los atropellos e injusticias. Las asociaciones insólitas y las imágenes extrañas no impiden que las reflexiones se hagan coherentes. Su obra póstuma, recogida bajo el título mencionado de Poemas humanos, incluye España, aparta de mí este cáliz, en el que se coloca al lado de los republicanos en la guerra civil, es decir, al lado de las víctimas, ya que la preocupación central sigue siendo el hombre. Quizás la novedad esté en la aparición de una cierta esperanza, en la aspiración a una sociedad futura sin opresión ni miseria.
Pablo Neruda
Poesía hispanoamericana del siglo XXCon su poesía se pueden establecer cinco escalones. En el primero (Crepusculario) el tono es modernista, de lenguaje convencional, de formas tradicionales, pero ya se pone de manifiesto una sensibilidad abierta hacia el sufrimiento de los demás y un anhelo de comunión panteísta que se ve empañado en ocasiones por el sentimiento del fracaso. En el segundo (Veinte poemas de amor y una canción desesperada) aparece la poesía personal de Neruda, menos literatura, más sinceridad; hay un intento de romper con las formas tradicionales (sintaxis, ortografía) en Tentativa del hombre infinito.Neruda se va liberando de las convenciones poéticas, se decide por el verso libre, prodiga las imágenes insólitas, en un lenguaje cada vez más rico en significados, capaz de expresar la amargura y el dolor de existir en tinieblas. En el tercero encontramos al poeta cabal, volcán imaginativo que el crítico no puede desentrañar. Residencia en la tierra es la obra cumbre, que entusiasmó a los lectores intelectuales, presentaba un conjunto de intuiciones, de metáforas, de imágenes difíciles de desentrañar. Abundó en imágenes visionarias, en asociaciones inéditas y en enumeraciones caóticas, para dar cuenta de su desolación existencial, de sus obsesiones de descomposición y de muerte, de sus vivencias sombrías. El cuarto demuestra el espectáculo de la muerte y de la injusticia, el despertar de la conciencia política en su estancia en España en los años anteriores a la guerra (España en el corazón). Neruda aprovechó las circunstancias para polemizar con Juan Ramón Jiménez a favor de una poesía “impura”, “penetrada por el sudor y el humo, oliente a orina y azucena”. Una poesía humanizada, que buscaba el encuentro con la realidad del sufrimiento, de la degradación y de la muerte. El poeta va desnudando las imágenes y aumentando el tono  de oratoria. Sus metáforas nacen unidas a conceptos y valores universales: Tercera residencia y Canto general. En Canto general Neruda ha descubierto “la sangre en las calles”, la historia que reclama la atención del poeta, del gran testigo llamado a convertirse en el cronista por excelencia. Su poesía adquiere un carácter épico-narrativo, proclive a un prosaísmo consciente. Reniega de su etapa anterior y abandona la expresión subjetiva a favor de otra llana para convertirse en portavoz de su pueblo, de América, de la raza, de la naturaleza, del universo. En el quinto (Odas elementales) Neruda rechaza su propio pasado, su angustiosa visión del mundo hundido, su trágica soledad, su altivo surrealismo. Ahora el poeta quiere llegar a los hombres sencillos, a las masas, en una actitud elemental que busca la voz adecuada para cantar en tono menor las cosas más insignificantes. Neruda es el poeta proletario que resalta la utilidad (no la belleza) de los objetos y de la poesía en tono didáctico y moralizador. En su obra posterior (Cien sonetos de amor, Memorial de Isla Negra, Fin de mundo) predomina una síntesis de sus preocupaciones, de sus sentimientos personales y de las inquietudes sociales.
Octavio Paz
Poesía hispanoamericana del siglo XXEs considerado en México como el mejor teórico hispanoamericano del surrealismo y, por algunos años, uno de sus poetas más representativos. Pero, antes de que esto ocurriese, la labor de Octavio Paz era considerable: había colaborado en varias revistas y había dado a conocer una importante producción poética que reunió en el volumen titulado Libertad bajo palabra. Su iniciación poética tuvo que ver con las lecturas de los poetas españoles del momento y con la recuperación de los clásicos castellanos, pero, siguiendo una evolución ideológica característica de los años 30, mantuvo preocupaciones
sociopolíticas, que abandonó cuando se produjo el pacto entre Hitler y Stalin. Desde entonces fue constante en sus críticas a los regímenes totalitarios e incansable en su defensa de la libertad, tanto en la vida como en las manifestaciones artísticas. Cuando entró en contacto con el surrealismo (al viajar a París en 1945), este movimiento le interesó porque en él vio culminado el rechazo de la herencia racionalista. El surrealismo, desde la óptica de Paz es una visión del mundo. Del surrealismo francés resaltó los valores de la imaginación, del amor y de la libertad; veía en él una reacción contra el conformismo y la rutina, y un intento de transformar la realidad por medio del amor y de la literatura. Esta práctica surrealista está presente en las obras de los años cuarenta y cincuenta: ¿Águila o sol?, Semillas para un himno, Piedra de sol (un poema concebido como un viaje interior a través del espacio, el tiempo, la conciencia, la realidad y el sueño) y La estación violeta. Esta etapa (hasta 1962), Salamandra, está dominada por acusadas preocupaciones existenciales, por el tono angustiado que se extiende por todo el mundo, tras la Segunda Guerra Mundial, y agudiza el sentimiento del caos o del absurdo. Entre 1962 y 1968 vivió en La India, y el variado pensamiento oriental enriqueció sus meditaciones sobre el mundo, la vida y el arte. La poesía se convirtió en un arte gozoso y de plenitud, en una comunión con los otros y con la naturaleza: Ladera este, Hacia el comienzo. En estos años meditó sobre las aportaciones de los grandes protagonistas de la poesía moderna (Mallarmé, Apollinaire) y se apoyó en las teorías lingüísticas y semiológicas para definir la poesía como una continuidad encarnada en la realidad del lenguaje: el sentido del poema radica en las relaciones que las palabras establecen en el propio poema. Blanco, Topoemas y Discos visuales son libros de esta etapa. Con Vuelta y Pasado en claro regresa a las inquietudes de antaño.
José Lezama Lima
 poesía hispanoamericana del siglo XXNació en La Habana en 1910, hijo de un coronel, quedó huérfano de padre a los nueve años y dedicó sus poemas a su madre, hasta que ella falleció en 1964. Licenciado en Derecho, colaboró con las revistas Verbum (1937) y Orígenes (1944-57). Su formación literaria le llevó a crear un mundo libresco en el que renacen las figuras de la mitología grecolatina, los clásicos españoles (Cervantes, Góngora, Quevedo, Gracián) y los poetas franceses Valéry y Mallarmé. Sus primeros libros de poesía le darán a conocer en Cuba: Muerte de Narciso (1937), Enemigo rumor (1941), Aventuras sigilosas (1945), La fijeza (1949) y Dador (1960). A esto habría que añadir sus libros de ensayos y el libro que le consagra internacionalmente, su novela Paradiso, de 1966, una narración barroca y erótica. Rafael Conte destaca la cultura universal y totalmente antiacadémica de Lezama, con constantes referencias pertenecientes a todos los países y a todas las épocas históricas. Su apelación al barroquismo hispánico le sirve para conectar con la amplia y desbordada naturaleza americana, para crear un lenguaje innovador, donde cada palabra quiere aportar todos los sentidos posibles. Su Poesía Completa se publica en La Habana en 1970, donde quedan recogidos desde los sonetos al verso libre, con respeto hacia los signos de puntuación y cuyo interés radica, sobre todo, en las palabras inesperadas que incluye en sus poemas.

La poesía de final de siglo

Otra corriente, a cuyos cultivadores Mario  Benedetti llamó “los poetas comunicantes”, pretenderá conseguir una comunicación directa con cualquier lector. Esto se traducirá en el empleo de un lenguaje coloquial, a fin de representar inquietudes compartidas por la mayoría: existenciales, religiosas o políticas.
Esta corriente comienza su desarrollo en los años cincuenta y se presenta como una reacción frente al absurdo, frente a la alienación que padece el hombre contemporáneo. Los problemas políticos y sociales son tan acuciantes que no pueden ser olvidados. La diferencia de estos poetas con los precedentes es su actitud frente a la propia tarea.
Nicanor Parra
El chileno Nicanor Parra, el poeta más significativo, pone el énfasis en lo antipoético, en la oposición a la tradición. Empezó escribiendo poemas sencillos, sentimentales, pero su originalidad se percibe en Poemas y antipoemas (1954) Su
poesía es antirromántica, antiheroica, antisacerdotal. En los antipoemas prima lo popular frente a lo aristocrático, el lenguaje ordinario y conversacional, las anécdotas simples y banales. Parra prefirió las vidas rutinarias de los ambientes rurales y trató de reflejarlas sin gestos dramáticos: La cueca larga, Canciones rusas, Camisa de fuerza.
Ernesto Cardenal
Ernesto Cardenal, el más conocido poeta nicaragüense, se inició en el subjetivismo neorromántico (La ciudad deshabitada, Proclama del conquistador). Desde 1949 buscó su inspiración en temas históricos y sociales (Hora 0, Epigramas, El estrecho dudoso, Homenaje a los indios americanos). Su poética es coloquial y realista, antiacadémica y comprometida. Emplea el verso libre. Las preocupaciones religiosas, inseparables de su condición de sacerdote, ocupan un
lugar importante en su poesía y se funden con las sociales.
Mario Benedetti
Mario Benedetti es partidario de la expresión clara y directa. Se advierte en su obra poética, reunida en Inventario, una
evolución desde las preocupaciones existenciales hasta el compromiso político. Interesa especialmente su reflexión pesimista sobre una clase media uruguaya en profunda crisis y sobre el tedio de la vida ordinaria en los centros urbanos que se reflejan en sus Poemas de oficina. Su crítica se acentuó en la poesía de Vientos del exilio.
Además de estos tres, son muchos los poetas que contribuyen al desarrollo de una poesía en contacto y relación permanente con la realidad circundante. En Chile, contrasta el coloquialismo íntimo de Efraín Barquero con el lenguaje complejo que utiliza Enrique Lihn (que parte del movimiento de la antipoesía para llegar al irrealismo y al textualismo), que escribe una poesía atormentada; en Argentina, el regreso a lo auténtico, a lo individual, a los problemas sociales del país, se advierte en César Fernández Moreno, con Argentino hasta la muerte, y Juan Gelman escribe una poesía urbana y política, que se expresa en un lenguaje coloquial; en Cuba se percibe el impacto de la revolución castrista en Pablo Armando Fernández. El humor y la ironía sirven para afrontar el absurdo en la poesía del mexicano Jaime Sabines, que convierte en poesía cada instante de su vida y toca la temática amorosa, la existencial, la elegíaca, la política y la cotidiana. También el humor y la ironía se encuentran en la poesía del peruano Antonio Cisneros. En Ecuador, Jorge Enrique Adoum llega a un barroquismo expresivo cuando quiere representar la identificación del poeta con las fuerzas telúricas de la Naturaleza, es el poeta de la desilusión y de la tristeza. En México, Rosario Castellanos recoge en su poesía la preocupación por los más desfavorecidos, y José Emilio Pacheco une la tradición y la experimentación para reflexionar, en un estilo antirretórico, sobre el tiempo como agente de la destrucción universal.
NOTAS
1.- El poeta mexicano Ramón López Velarde escribió el libro de poemas La sangre devota (1916), al que siguió Zozobra (1919), que marcaron en su país la transición entre el modernismo y las nuevas corrientes de la vanguardia
poética.
Autora: Encarna Pérez

El «timing» de la promoción (II): errores que impiden una buena difusión

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Ver El «timing» de la promoción (I): una contrarreloj perjudicial para el libro.

Seguimos repasando defectos de las editoriales que los autores han de evitar y, en caso de lograr publicar mediante contrato, tener en cuenta para no ilusionaros demasiado con el periodo de promoción de vuestra obra y obréis en consecuencia. Esto es, para que toméis la iniciativa. Creo que es importante saber qué se hace mal para que, si os resulta factible, no lo permitáis. Y en caso de autopublicar, no cometer semejantes disparates.

Uno de los principales obstáculos que deben superarse en los departamentos de comunicación de las editoriales es el de su dependencia de otras divisiones de la empresa, principalmente de la de marketing. Siempre he defendido que el área de prensa ha de estar conectado con el resto de eslabones de la cadena (edición, marketing, distribución, venta) para coordinar acciones y aprovechar al máximo cada uno de ellos con el fin de obtener rendimientos en la estrategia. Pero una cosa es animar a la sinergia y otra muy distinta asumir funciones o utilizar recursos que no corresponden con los propios del departamento. Es decir, si el departamento de marketing bloquea las virtudes comunicacionales del profesional que debe gestionar la promoción, es seguro que, para este, las posibilidades de crear mensajes válidos serán muy limitadas. Voy más lejos: el «briefing» de marketing, con sus argumentos de venta, no puede ser igual, aun pudiendo coincidir en algunos puntos, del de comunicación. Y esto es así porque ni el receptor va a ser el mismo ni el interés que se debe generar ha de basarse en idénticos aspectos. Por lo tanto, una comunicación cuyos mensajes van dirigidos a la prensa o a los lectores, que quiera basarse en técnicas de marketing pensadas, en esencia, para las librerías, nunca será 100% efectiva.

El «timing» de la promoción (II): errores que impiden una buena difusión

Vuelvo al «timing», que ya abordamos en el anterior artículo y que ha servido de base para exponer todas estas cuestiones. Los autores han de ser conscientes de que, por desgracia y en demasiadas ocasiones, los responsables de la promoción de su libro no han tenido tiempo de leerlo antes de comenzar la campaña. No vivimos en un mundo ideal donde algo tan lógico fuera viable. Quizás han podido echarle un vistazo en diagonal, pero es muy habitual que se hayan limitado al ya citado «breafing» de marketing para elaborar su discurso ante los medios y confeccionar así la información de la nota de prensa. De igual manera, quien se responsabilice de la difusión online puede no conocer la obra ni a quien la haya escrito. ¿Puede crearse una campaña con esta premisa? Sin duda, pero, de nuevo, quedará coja, sin personalidad, incluso con líneas de interés que no tengan relación alguna con el libro. A este respecto, ¡cuántas veces habremos leído sinopsis de contraportadas que se alejan de los verdaderos temas de la obra! Imaginad los deslices que pueden llegar a manos de los periodistas que escriban sobre vuestras creaciones o que os lleguen a entrevistar, también, ¡oh, sí!, sin haber pasado de la primera página. Estos conflictos provienen, por supuesto, de las pautas marcadas por el ritmo de trabajo. Estamos planificando de nuevo a expensas de los departamentos de producción y de marketing. Y ya no afecta solo al responsable de prensa y al autor, estamos involucrando al periodista convirtiéndole en un elemento más de la cadena publicitaria. Peor aún, forzando su resistencia, puesto que ha de trabajar a dos ritmos: el que necesitamos nosotros para cumplir con los plazos del «timing» promocional, y el del medio en el que trabaja, que no tiene que ajustarse al que a nosotros nos interesa, faltaría más.

El último punto que quiero abordar en este segundo artículo es el de la relación con los medios. Por una cuestión logística, de economía, de «estrategia» e interés que se escapa a mi entendimiento, los envíos de prensa suelen estar divididos en varias preferencias. Tenemos el despropósito de las listas VIP, integradas por periodistas a quienes se les envía por defecto cualquier publicación, ya sea de un género, temática, tipo de autor… o TODO, y donde se incluyen ejemplares para personalidades públicas y privadas, líderes de opinión, o personas populares que, quizás y de «chiripa» puedan ser captadas por los «paparazzi» tomando el sol en su yate leyendo un ejemplar de ese libro que le enviamos por cortesía. Las listas VIP están, en esta época, tan fuera de lugar como unas playeras en el Ártico. Si bajamos en la escala de interés, tenemos a jefes de sección de los principales medios, periodistas especializados, críticos y reseñistas, entrevistadores, blogueros… No es extraño que una promoción represente el envío de uno o dos centenares de ejemplares, siendo la media normal recomendable los cincuenta libros. Un error común que se suele cometer es el de remitir muestras sin ton ni son haciendo uso de listas cerradas, en base a la influencia del medio o del periodista, malentendiendo por «influencia» la audiencia total de la cabecera, ya sea periódico, revista, cadena de televisión, emisora de radio o web. Por poner un ejemplo, sería de sentido común que, si aparece una reseña de un recetario de cocina en un blog especializado con dos mil suscriptores que la recibirán en su email y a la que se podrá acceder también mediante las redes sociales, tendrá más repercusión que si ocuparan media página sobre el mismo recetario en un diario de tirada nacional del que se distribuyeran cincuenta mil ejemplares el día de su publicación, pero cuyos lectores no tienen por qué estar interesados en aprender a cocinar. Es la diferencia entre «difusión» e «impacto». Pues no. Contaminados por el marketing, los editores creen que el impacto está en lo perecedero, en el posible alcance masivo e invasivo que pasa de largo, y no en la huella que se deja en un target definido y atento a los temas que le interesan. No debe extrañar, entonces, que se utilicen técnicas similares a las de los departamentos de producción y marketing cuando siguen la estrategia de saturar las librerías con miles de nuevos títulos mensuales: alguna vez sonará la flauta y se logrará un best-seller. Lo mismo ocurre con los medios. «Cuantos más libros hagamos llegar a los periodistas, más probabilidades habrá de que hablen de alguno de los nuestros». Así, hay redacciones en las que se reciben más de un ejemplar de cada obra con el fin de llegar al corazón del responsable de cultura o al de alguno de los miembros de su equipo. No hay duda de que se trata de una mala gestión. Como también lo es la de tratar de clasificar a medios o redactores de primera, de segunda y de tercera, en vez de conocer a fondo los contenidos que se publican en cada uno para decidir a cuáles les puede encajar mejor el tipo de libro que estamos intentando dar a conocer. Todos los medios de comunicación son de primera, siempre y cuando sean los apropiados para nuestro libro.


El «timing» de la promoción (II): errores que impiden una buena difusión.

José Antonio Muñoz_por José Antonio Muñoz, tutor del taller “He escrito un libro, y ahora ¿qué?

Revista Scribere

Nace la revista Scribere

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Nace la revista Scribere, la revista de escritores, para escritores y para aficionados a la lectura.

En la Escuela de Formación de Escritores hemos pensado que era nuestro deber estar lo más cerca posible de todos aquellos que compartan con nosotros la pasión por la escritura, bien porque tengan la fortuna de practicarla o bien porque tengan el deseo de hacerlo, y con todos aquellos que, desde un punto u otro, quieran consolidar su formación como escritores.

La revista Scribere se publicará con una frecuencia bimestral y tendrá todo tipo de contenidos relacionados con el oficio de escritor y con quienes desarrollan alguna actividad relacionada con él, como editores, agentes literarios, críticos, correctores, ilustradores…

En este primer número contamos con la presencia de escritores como José Barroso, José Juan PicosSantiago Casero o Santiago García-Clairac, quienes han tenido la amabilidad de hablarnos acerca de sus últimos trabajos.

También contamos con trabajos de poesía y narrativa, algunos de ellos escritos por alumnos de la Escuela y con una excelente factura.

Además, los tutores de la Escuela ponen sus conocimientos al servicio de los lectores en nuestra Mesa Redonda Virtual, con los diálogos como tema central en esta ocasión. Ellos nos cuentan qué elementos debe tener un buen diálogo.

Puedes descargar gratis la revista Scribere clicando en esta imagen:revista Scribere, portada completa

Si escribes poesía o narrativa, si haces reseñas o entrevistas, si escribes artículos o eres ilustrador o fotógrafo, o si tienes una propuesta original que te gustaría ver publicada en el próximo número, envíanosla a:

scribere@escueladeformaciondeescritores.es

De momento te dejamos con el índice de contenidos de este primer número. Esperamos que te guste.

Revista Scribere. En este primer número contamos con la presencia de escritores como José Barroso, José Juan Picos, Santiago Casero o Santiago García-Clairac, quienes han tenido la amabilidad de hablarnos acerca de sus últimos trabajos. Revista Scribere

timing

El «timing» de la promoción (I): una contrarreloj perjudicial para el libro

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por José Antonio Muñoz, tutor del taller “He escrito un libro, y ahora ¿qué?

Hay un aspecto que no suele ser muy bien explicado a los escritores cuando firman contrato con una editorial y que siempre he pensado que debería exponerse en una reunión previa en la que estuviera presente el responsable de comunicación: la campaña de promoción del libro. En este y próximos artículos voy a exponer algunas premisas, reflexiones e ideas sobre cómo es y/o debería funcionar esta parte del engranaje, una información que puede resultar de interés si estás en el arduo proceso de buscar editorial, si ya te han echado el ojo y existe la posibilidad de publicar en algún sello, o bien en el caso de que estés barajando la opción de responsabilizarte tú mismo de lanzar tu obra.

Uno de los mayores inconvenientes que nos encontramos al planificar la «promo» es el del plazo de tiempo con el que se trabaja en las editoriales. Existe una norma, muy extendida sobre todo en las grandes empresas, que marca un plazo de entre una semana y quince días para cubrir la difusión en medios, de tal manera que se abarquen los días previos y los inmediatamente posteriores al lanzamiento, ya que interesa que las reseñas, entrevistas y reportajes aparezcan justo en el momento en que los lectores van a poder encontrar ejemplares en las mesas de novedades de las librerías. Se trata de un intervalo muy breve, como es sabido, a causa de la celeridad con la que van circulando los nuevos títulos. Este método de trabajo se aplica también, con plazos algo más extensos, cuando se trata de best-sellers, o bien de autores con los que se planifica una gira promocional, opción que va perdiendo fuerza en estos momentos por razones presupuestarias. Por supuesto, no estoy afirmando que apariciones posteriores en los medios no sean valoradas por las editoriales, pero la efectividad respecto al interés o posibles ventas queda reducida considerablemente. Y no me olvido de acciones como actos de presentación en pequeñas poblaciones, conferencias o firmas de libros en ferias, que son un añadido al margen de la campaña en sí. Sin embargo, lo que importa es condensar al máximo la promoción para poder pasar al siguiente lanzamiento, ya que el ritmo no puede decaer. Cuando empieza una campaña ya tenemos cinco más en espera.

La premura por aparecer en los medios en un plazo temporal tan reducido provoca inconvenientes como estos que enumero. Y son tres de muchos, pero no quiero deprimir al personal más de lo necesario:

  1. La cobertura mediática queda reducida a la disponibilidad de los medios/periodistas durante esos días de intensa campaña, lo que puede convertirse en una promoción fallida si no se puede ir más allá. No hay periodistas suficientes para cubrir ni un 5% de los libros que se presentan en España cada semana y, si os fijáis, prácticamente todos los medios dedican sus páginas y su tiempo a las mismas novedades.
  2. El no recibir una atención mediática intensa es un factor importante para que el tiempo de presencia física de ejemplares en librerías disminuya de una manera desorbitada en cuestión de días. Obviemos, claro, los libros a los que se les dedica más presupuesto, lo que, por cierto, tampoco es garantía de éxito.
  3. Los autores que dependen exclusivamente del servicio promocional de la editorial se sienten insatisfechos por la poca dedicación que se le ha dispensado a su obra y a ellos. Es comprensible y no hay más que añadir a esto.

 

Hasta cierto punto, es razonable que una promoción no se prolongue en exceso. La cadena de producción impide, por límites de recursos, que la persona responsable de estas gestiones pueda detenerse durante semanas para dedicar toda su atención a un título concreto. Hablo de profesionales que deben dar a conocer varios libros a la vez, sin apenas margen para establecer estrategias con el departamento de marketing y el comercial. Es por eso que siempre tendrán prioridad aquellas obras que puedan tener más salida en la prensa, ya sea por los temas que aborden o por el interés que generen los creadores. Hablando en plata, no todos los libros pueden obtener la misma atención mediática. O no, al menos, en el momento preciso en el que aparecen publicados. Sumemos a estas limitaciones el grave problema que representa el hecho de que cada día es menor el espacio dedicado a la información cultural en aquellos medios que suelen ser preferentes para cualquier responsable de prensa. Me refiero a prensa diaria, revistas, radio y, en menor medida por falta de espacios dedicados al asunto, televisión.

El «timing» de la promociónCon la irrupción de los medios digitales, ya sean generalistas o especializados, blogs, foros y, más recientemente, los denominados youtubers, se producen cambios que no todas las editoriales han asumido: la adaptación del mensaje a los nuevos canales; la comunicación directa y «a la vista» entre la editorial y los posibles interesados en sus libros —en muchos casos evitando la intermediación periodística, algo inédito hasta fechas recientes—; sin olvidar la relación fluida y constante que establecen los autores con sus lectores. Este intercambio natural y sin filtros propicia que se active un factor inesperado y que, una vez más, parece haber pasado desapercibido por el sector del libro: ahora se puede prolongar el periodo promocional a través de internet. Plataformas propias y de venta, redes sociales, y los canales citados al comienzo de este párrafo, hacen factible que todos esos títulos cuya etapa de lanzamiento ha finalizado —lo que significa que disminuyen de forma automática las posibilidades de venta— sigan en activo, comercialmente vivos. En esta etapa de vida del libro ya no es imprescindible que esté visible en la librería física, es más, se puede potenciar también su venta en formato eBook, el gran olvidado en las estrategias de marketing. Tener clara esta fase, estudiarla e integrarla en el plan de promoción para no caer en la habitual improvisación, es imprescindible para mejorar los resultados comerciales. Plantearla como un recurso a posteriori, además de en paralelo a la campaña convencional, que es lo que ya se hace —es un decir—, puede darle un giro interesante a la dichosa visibilidad y, porqué no, a las ventas de libros físicos y digitales.

De la misma manera que las editoriales deben planificar sus campañas libro a libro, dejando de lado el encorsetamiento de las notas de prensa y los mailings programados, los autores que asumen la edición y publicación de sus obras han de adquirir habilidades para utilizar las herramientas disponibles —que son muchas—, pues no por el hecho de ser accesibles y gratuitas significa que se puedan emplear de cualquier manera. La —dichosa— visibilidad es inherente a la imagen que de nosotros obtienen nuestros seguidores y posibles lectores. Si no cuidamos nuestro timeline ni la calidad de los contenidos, si no interactuamos ni aportamos nada, ¿cómo podemos pretender que compren nuestros libros?, ¿de qué manera vamos a conseguir la atención de los medios?

Y no menos interesante sería que los periodistas, blogueros y reseñistas que han hecho de internet una alternativa estupenda para difundir cultura y que aún no se han percatado de ello, echaran un vistazo sin prejuicio, de vez en cuando, a lo que se está cociendo en el pajar de la autopublicación. Quizás se lleven sorpresas desagradables —¿acaso no se las llevan con obras publicadas por editoriales?— pero es posible que encuentren alguna aguja.


El «timing» de la promoción (I): una contrarreloj perjudicial para el libro.

José Antonio Muñoz_por José Antonio Muñoz, tutor del taller “He escrito un libro, y ahora ¿qué?

Estar siempre hambriento

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por Víctor L. Briones, tutor de Creación y Lenguaje Poético


“Yo soy uno de los raros novelistas que lee tanta poesía como novela, y creo que eso se nota en mi lenguaje: soy incapaz de escribir esas frases deslavazadas, que no tienen el menor oído literario ni musical”.

Estar siempre hambrientoEste cita, leída en una entrevista a Juan Goytisolo aparecida en Clarín nº 86, demuestra que el último Premio Cervantes es firme defensor del papel fertilizador que tiene la poesía. De hecho, al avanzar la conversación menciona una amalgama de influencias en su prosa: músicos como Mozart y Beethoven; compositores como Satie, Alban Berg y Stravinsky; pero también historiadores como Américo Castro y varios poetas como Cernuda, Celan, San Juan de la Cruz y José Ángel Valente.

Toda esta panoplia de creadores que nombra Goytisolo, de los que dice que le han influido en su forma de escribir, me sirve para introducir el tema de esta entrada: la necesidad de “eternizar el hambre”. Con esto quiero decir que de vez en cuando hay que poner a descansar la creatividad y dedicarse a la búsqueda; poner los folios en barbecho y montar a lomos de la curiosidad para comprobar dónde nos llevan nuestras inquietudes. Un autor debe dejarse seducir por otras voces, vengan de donde vengan, y debe hacerlo con frecuencia. Tanto es así que, si es necesario parar de escribir para ir a calmar un retortijón intelectual que surge como un chispazo al recordar tal o cual referencia, es mejor detenerse de inmediato a rascar esos picores incipientes. Debemos permitir que lo anecdótico pueda enriquecer nuestra creación o servir de impulso para futuros proyectos.

Serán otros los que se dediquen a desvelar esas influencias. Uno solo tiene que preocuparse de aplacar su hambre, de mantener ese interés por lo nuevo y lo desconocido, de volcarlo en lo que escriba sin que se le noten las costuras al revivido. Además, este proceso de fertilización es más efectivo si no somos conscientes de que estamos siendo influidos. Si adaptamos a nuestro particular estilo lo que recibimos de otros habremos sido fecundados, habremos mejorado como escritores, podremos pasar a la siguiente tentación y afrontar los escritos que vendrán con más garantías.

Algo muy lógico lo que propongo, ¿verdad? Pero vengo notando que ese apetito demasiadas veces se sacia de forma rápida y parcial. Se toma lo inmediato y no se profundiza. Mi madre, de niño, me decía que los dientes no están para morder sino para masticar. Así que elige bien lo que vas a llevarte a la boca, tritúralo despacio, con deleite, y no lo tragues hasta haber apurado su sabor. Tu estómago y tu poesía te lo agradecerán.


Estar siempre hambriento

por Víctor L. Briones, tutor de Creación y Lenguaje Poético

invitar a tus amigos a tu página

¿Por qué no debes invitar a tus amigos a tu página de Facebook?

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¿Por qué no debes invitar a tus amigos a tu página de Facebook? >>

por Ana González Duque

Sí, ya te veo los ojos abiertos como platos. ¿Cómo que no debo invitar a mis amigos a mi página de Facebook? ¿Se ha vuelto loca esta mujer? Pues no. Aunque a veces lo parezca, no estoy loca. Os voy a explicar el por qué. Pero, para hacerlo, debo hablaros un poco de lo que es el Edge Rank. El Edge Rank es un algoritmo matemático que el señor Mark Zuckerberg se sacó de la manga para seleccionar los contenidos de nuestro interés (o los que él creía que eran de nuestro interés). Cuando entramos en Facebook, la red social no nos muestra lo que publican todos nuestros amigos, ni todo el contenido de las páginas a las que le damos “Me gusta” sin marcar el “Recibir notificaciones”. Nos muestra una selección de aquellos amigos y aquellas páginas con las que más interactuamos.

invitar a tus amigos a tu página La fórmula del Edge Rank otorga un valor a cada publicación dependiendo de una serie de factores:

  • El tipo de publicación de la que se trate. De mayor a menor importancia para el Edge Rank están las fotos, después los vídeos, los textos y, por último, los enlaces.
  • El número de interacciones que provoca. Lógicamente, cuantas más interacciones, mayor peso. Pero también según qué tipo de interacción: lo que más pesa es el compartir, después el comentar, seguido del “me gusta” y por último, el clic.
  • La antigüedad de la publicación: fuera lo viejo y viva lo nuevo.

En resumen, que es mucho más probable que tus publicaciones se muestren a un usuario que comente y comparta tus contenidos que a aquel que simplemente le de al “me gusta” sin leerlo.

¿Ves ahora por dónde van los tiros? Tienes una página de autor a la que invitas a todos los autores de tu género que conoces, a tus amigos de la peña y a tu tía Paca la del pueblo. ¿Quién crees que interactuará más con tu página? Tú te encoges de hombros y me dices: “Vale, pues que no se les muestre, pero a mí me cuenta como seguidor”. Pero es que resulta que además el Edge Rank tiene su lado oscuro, porque en su peso también cuenta el número de interacciones con respecto al total de “Me gusta” de la página. O sea, en el caso anterior:

  • Autores conocidos de mi género: 6
  • Amigos de la peña: 14
  • La tía Paca: 1

Interactúan con tu página los autores y dos amigos de la peña que da la casualidad que son lectores de tu género. Los demás le dieron al “Me gusta” el primer día por compromiso y luego se olvidaron del tema. Interactúan solo un 16.8% de tus seguidores. Qué desastre, ¿verdad?

Con lo cual, tus amigos al darle al “Me gusta” y no interactuar con tu página te están haciendo la faena del siglo.

Está claro que, cuando uno abre una página de Facebook no le queda más remedio que invitar a sus amigos, pero sé listo: invita solo a aquellos a los que crees que pueda interesarles el tema. Olvídate de la tía Paca a la que ni siquiera le gusta leer. Y comparte, de vez en cuando, alguno de los artículos de tu página en tu perfil personal. Así, si algún otro quiere seguirte, sabrá que tienes una página.

En el curso de redes básico, te enseñaré este u otros trucos acerca de cómo manejar Facebook y Twitter para evitar pagar para promocionarse.

El poeta mediocre y los pimientos alejandrinos _

El poeta mediocre y los pimientos alejandrinos

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En una entrevista concedida por Juan Goytisolo a la revista literaria Mercurio se puede leer:

E: “Me gustaría recordarle otra cosa que ha dicho en varias ocasiones. En contra de lo que algunos puedan suponer, usted no tiene nada en contra de los novelistas de best-sellers. Afirma que les está agradecido porque ellos dan a las editoriales las ganancias que permiten publicar obras más minoritarias”.

Juan Goytisolo. Artículo: El poeta mediocre y los pimientos alejandrinos.JG: “Gracias a los campeones de ventas vivimos autores como yo. Por eso soy mucho más cruel con los poetas. Un poeta nunca pude aspirar a vivir publicando sus poemas; o sea, no tiene justificación si es malo. —Un destello de picardía brilla en los ojos azul claro de Goytisolo—. El mal poeta no tiene ninguna excusa”.

Goytisolo señala con su respuesta la diferencia entre texto literario y producto editorial. Traslado su reflexión al caso de la poesía, que suele tener poco volumen de ventas, a menos que el poemario en cuestión esté firmado por algún autor consagrado (hay muchos que en sus inicios escribieron, o dicen que lo hicieron, poemas y cuando se convierten en afamados escritores aprovechan para publicar lo que en su momento les avergonzaba), y tampoco así el rédito económico suele ser mucho. Si ningún poeta va a vivir de sus ventas, qué sentido tiene esforzarse en lo que escribimos si el único beneficio va a ser la satisfacción personal de habernos exprimido al máximo, por quedar cerca de lo que queríamos expresar. Estoy de acuerdo con Goytisolo, en cualquier tarea que emprendamos debería primar la intención de dar el cien por cien, pero en asuntos de letras esta intención casi se convierte en un fin en sí mismo; pocos serán los que ganarán algo más que disgustos a la hora de monetizar sus creaciones. Por eso la finalidad de la poesía debe ser la buena poesía.

El poeta debe ser bueno o no ser, pero para mí la calidad objetiva en una obra —que no lo es tanto, ya que viene marcada por modas, corrientes y criterios editoriales— pasa primero por un acto de sinceridad y humildad personal. Cuando nos sentemos a escribir poesía debemos saber que la satisfacción con el texto final no debe ser complaciente ni marcada desde fuera, nos convertiremos en expertos en cuarentenas y en dudas. Solo si nos abrimos a la influencia de otros creadores que vinieron antes o que están creando al mismo tiempo que nosotros podremos ir evolucionando, poco a poco, como creadores.

En poesía no hay autores millonarios que hagan ganar a las editoriales montañas de dinero que puedan dedicar después a la publicación de esas otras voces extrañas, valiosas y minoritarias. Esas que se sabe con seguridad que van a vender un pimiento; alejandrino sí, pero pimiento.

Aun así, asistimos a una proliferación —y esto es una percepción personal— de lo poético en paralelo al desarrollo de internet. Todos quieren decir y decir con tono poético, ya que este permite licencias emocionales y expresivas que difícilmente podrían asumirse trabajando en otros géneros. Ante este hecho, el problema no es si la gente debe o no debe expresarse —qué tontería plantear esa cuestión—, sino cómo lo hacen y si merecen el tiempo que se tarda en leerlos. ¿Cómo podemos diferenciar, en apenas unos versos, una propuesta interesante de otra que es prescindible? La respuesta a esta pregunta nos deja caer en el mullido (o reblandecido y pútrido, según se mire) camino de la subjetividad. Hay que difundir la buena poesía, que se vendan libros de este género, sí, pero precisamente por su condición minoritaria, no tenemos por qué ensalzar productos de poca calidad y podemos optar por fomentar solo propuestas enriquecedoras. Pero donde manda mercado no manda marinero y el panorama está lleno de poetas de verborrea fácil y análisis descorazonador, de voces que cacarean y, como en otros géneros, suelen ser esos rebuznos los que más atención reciben y los que más tirón tienen a la hora de hacer pasar por caja a los lectores. Cuando los pseudopoetas comiencen a vender lo suficiente a lo mejor me declaro, como Goytisolo, defensor de los best-sellers líricos.

Ese fenómeno está aún lejos, quizás los versos nunca sean una mina de oro. Pero no debemos rendirnos y acomodarnos a un relativismo tramposo. Nada de soñar con vender hasta los empastes si en ellos hay escrito un soneto. Mejor nos dedicamos a ser buenos poetas, y para eso, primero hay que diferenciar la buena de la mala poesía.

Os propongo una forma de hacerlo: los poemas deben estar trabajados. Para que me apetezca seguir leyendo debo notar que han sido abiertos en canal y vueltos a cerrar, que no nos han soltado lo primero que se ha pasado por la mente del poeta, sino que hay detrás un esfuerzo de revisión, un afán de convertir el texto en el mejor posible. Creedme, eso se nota. Hay también buenos versos improvisados, frescos, que golpean, pero son minoría y suelen estar incluidos en composiciones breves en las que ni siquiera tiene sentido analizar nada ya que en ellas prima el ingenio y la frescura más que la hondura o el fondo poético. Prefiero buscar esos textos ya tallados que me hablan de una intención comunicativa sincera y que me incitan a desear más de la voz que ha sido capaz de captar mi atención.

Los malos poetas, dice Goytisolo, no tienen excusa; los poetas vagos, no deberían tener ni siquiera atención, digo yo.


El poeta mediocre y los pimientos alejandrinos

Víctor L. Briones

Tutor de Creación y Lenguaje Poético

¿ El escritor nace o se hace ?

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¿ El escritor nace o se hace ? ►

Es una de las preguntas más viejas y más visitadas en lo referente al oficio de escritor, pero no por eso se ha resuelto de forma definitiva.

Nuestros tutores opinan:

Chris J PeakeChris J. Peake, tutor de ► Novela Fantástica:

Yo creo que todos nacemos con predisposición a desarrollar ciertas habilidades (escribir o la que sea para cada uno), y depende del contexto que desarrollemos estas habilidades. Ahí es donde entran en juego factores como el ambiente de aprendizaje en el hogar, la instrucción en la escuela, la lectura… Sin una dosis mínima de motivación e interés por cierta habilidad, no se desarrollará: sino disfrutas realizando una actividad, no la desarrollarás. Hace falta perseverancia, mucha perseverancia, porque nazcamos o no siendo escritores, jamás alcanzaremos nuestro techo. Siempre podemos mejorar, seguir aprendiendo.


Érika GaelÉrika Gael, tutora de ► Maquetación e Inteligencia Emocional para Escritores:

No puedo decir si se nace, ya que la idea de una vocación predestinada es tan romántica como difícil de comprobar. De lo que sí estoy segura es de que, si además de ello un escritor no se ocupa de hacerse, ninguna supuesta capacidad innata llegará muy lejos…


Jaume VicentJaume Vicent. tutor de ► Novela negra y de misterio y de Introducción al terror

¿Qué fue antes el huevo o la gallina?

La pregunta viene a ser igual de complicada. Un escritor puede hacerse, pero tiene que nacer con algo… Hay que diferenciar a los escribidores, de los escritores; el escritor nace y con la práctica y el estudio se hace. El escribidor se hace, pero nunca llegará a ser escritor (publicará y todo eso, pero siempre le faltará algo).

¿Cuál es la diferencia? El escritor disfruta, padece y se complica la vida con sus historias, tiene ese toque especial, que hace que sus escritos tengan algo de lo que carecen los demás. Llámalo talento, duende, salero, savoir faire o lo que te dé la gana… Pero el escritor tiene algo que lo hace único. Esa es la parte que no puede aprenderse. El resto, es como todo: práctica y esfuerzo.

Y…. Estamos como al principio…


Judit de DiegoJudit de Diego. tutora de ► Gramática y Ortografía

Se nace. Pero solo llega a ser escritor quien sabe desarrollar tal perfil.

Creo que todo lector tiene parte de escritor, pero este ha de poseer dos aptitudes innatas: el gusto por la formación (leerlo todo, ser ecléctico) y el ánimo por la práctica. Solo si se tienen estas capacidades y no dejan de alimentarse, uno «se hace» escritor.

Hacerse escritor es nacer en la escritura.


Vicente AbellaVicente Abella, tutor de ► Traducción del lenguaje poético

 Todos nacemos en una época, un lugar y con unas cualidades que condicionan nuestra trayectoria. El amor o desamor de la vocación de escritor nace con nosotros, pero se conforma día a día, no conoce la tranquilidad, necesita la llama y el caminar constante para renacer cada nueva vez. El escritor no nace ni se hace: el nacer y hacerse son un círculo hermenéutico, una espiral de ascenso hacia la realización de la escritura.

Yolanda GonzálezYolanda González Mesa, tutora de los talleres de ► Productividad para escritores y Scrivener

El escritor nace, en el sentido de que sin vocación, nadie se hace escritor, hay profesiones mucho más fáciles y rentables que seguir sin predisposición.
Lo que sí es cierto es que el talento sin más, tampoco te convierte en escritor. Debes pulir y trabajar ese talento para que dé los resultados que tú quieres.


José Juan PicosJosé Juan Picos, tutor de ► Novela Histórica

Sin duda, un escritor nace, lo mismo que nace un maestro fresador, un auxiliar de vuelo o un maquillador de cadáveres. De no nacer, sus letras se quedarían flotando en el limbo de las almas nonatas. Y una vez nacido, dado el panorama editorial, hace lo que puede, que no es poco.


Víctor JVíctor J. Sanz, tutor de varios talleres de ► Narrativa:

Creo que se tiene que nacer con determinadas cualidades y capacidades que, una vez desarrolladas, hechas, parecen traer de la mano la etiqueta de escritor. No es solo escritor el que escribe, sino el que escribe literatura y lo hace bien como fruto de desarrollar las cualidades y habilidades con que nació.

El escritor nace o se hace


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10 Consejos para tu primera novela. 10 consejos para crear personajes inolvidables

10 consejos para crear personajes inolvidables

10 Consejos para crear personajes inolvidables

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10 Consejos para crear personajes inolvidables ►

Nuestros tutores ofrecen consejos basados en su propia experiencia creativa y en su experiencia lectora y docente.

Nuestros tutores responden:


Chris J PeakeChris J. Peake, tutor de ► Novela Fantástica:

1) Conoce a tu personaje: debes saberlo todo a cerca de tus personajes, y especialmente sobre tus protagonistas (y antagonistas): su pasado, sus motivaciones, sus miedos, sus traumas, sus gustos, su familia, amigos y enemigos… en definitiva, su personalidad y todos aquellos rasgos que te indiquen cómo se comportaría en una situación concreta. Respeta su propia voluntad.

Para ayudarte en esta labor, puedes crear “fihas de personaje”, donde incluyas toda la información que creas necesaria, información que no tienes por qué dar después al lector, se trata simplemente de una guía para conocer a tu personaje.


Jaume VicentJaume Vicent. tutor de ► Novela negra y de misterio y de Introducción al terror

2) Los personajes deben ser fácilmente reconocibles por el lector. Cada uno de tus personajes debe tener su propia personalidad, tiene que hablar de forma que se le distinga del resto. Todos los personajes deben ser únicos (aquí entra también el nombre, no hagas como en Cien años de soledad, tú no eres Márquez) y reconocible. Haz que tenga una voz única, una apariencia única. Tus lectores, además, querrán sentirse identificados con uno de ellos no importa si son buenos o malos, dale a cada uno algo diferente, algo a lo que tu lector pueda agarrarse.


3) Que el personaje resulte inolvidable para el lector va a depender del grado de humanidad con que lo dotemos. Ha de ser contradictorio, como lo somos los humanos, pero sin que esa característica anule una forma de ser que el lector identifique enseguida o, dicho de otro modo, ha de tener coherencia, incluso dentro de las incoherencias que su carácter le imprima. Ha de mostrarse abiertamente en sus sentimientos y pensamientos.

Si el autor se enamora del personaje, se nota y adquiere una gran fuerza. También si el autor detesta a un personaje, se nota.

Yolanda GonzálezYolanda González Mesa, tutora de los talleres de ► Productividad para escritores y Scrivener

4) Hay tres estereotipos femeninos que se repiten hasta la nausea en miles de novelas y películas. Repasa tu historia y comprueba si tus personajes femeninos corresponden a estos clichés. Si es así, cámbialos, aléjalos del tópico, y lograrás hacerlos únicos:
– La madre/reposo del guerrero: da igual que espere al héroe con su postre favorito o medio en pelotas en una cama, su función es la misma: dar un respiro al protagonista y de paso recordarles a él y al lector que es el más dulce hijo o el mejor de los amantes, y en general un tipo sensible, aunque lo esconda.
– Detonante/víctima: el malo ataca a “la chica” de algún modo y el héroe la rescata, la venga, o ambas cosas. En tu historia y en otras cinco millones que han contado antes.
– Loca/mala: es mala, el origen de su maldad es que está loca y además histérica, y el origen de su locura no es necesario explicarlo, porque total, está loca. Y es mala.


José Juan PicosJosé Juan Picos, tutor de ► Novela Histórica

5) Un personaje literario inolvidable es un crash test dummie, un muñeco de prueba que impide que nos mate la frustración y la rutina. Sufre lo indecible, ama con pasión y miedo, aspira, ambiciona, teme, es derrotado, cae malherido, se levanta y, a veces, vence.
Como los muñecos de prueba automovilísticos, un personaje se pone al volante, se lanza a toda velocidad, se estrella y no muere (o sí). Combina el anhelo de vivir intensamente y el terror a la muerte, extremos esenciales del ser humano. Lo mejor es que, al cerrar el libro, dejamos reposar la cabeza en la almohada y vivimos otro sueño. Cuanto más cerca del muro de impacto nos lleve, más inolvidable.


Rebeca Rus_Rebeca R. Rus, tutora de ► Novela Romántica

6) Lo más importante para que tu personaje funcione es que tenga un motivo interior, algo que le inspire y que le haga evolucionar, moverse, ir más allá a lo largo de la historia que estás escribiendo. Ese motivo no tiene por qué estar exteriorizado de cara al público (puede ser su secreto, como dicen los guionistas), pero tú sí tienes que ser consciente de ello mientras escribes, no olvidarlo nunca y que se destile con cada acción o palabra de tu personaje. Lo convertirá en un ser de carne y hueso.


Víctor JVíctor J. Sanz, tutor de varios talleres de ► Narrativa:

8) Para conseguir personajes increíbles debes proyectar personajes creíbles. Los lectores se cansan de los personajes que pueden con todo, pero también de los que no pueden con nada.

9) Encuentra la manera de conectar a tu personaje con el lector mediante los sentimientos. Los personajes más interesantes son aquellos que tienen defectos o limitaciones conocidas por el lector y ante los que se abre el abismo de enfrentarse a ellas. Esas limitaciones pueden suscitar en el lector la incertidumbre sobre el resultado de ese enfrentamiento, así como la necesidad de vivir esa misma experiencia de primera mano, pero sin correr ningún riesgo

10) Todo personaje principal debe experimentar un proceso transformador durante el relato. La profundidad de esa transformación puede determinar el grado de aceptación por parte del lector.


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10 Consejos para tu primera novela. 10 consejos para crear personajes inolvidables

10 Consejos para tu primera novela

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10 Consejos para tu primera novela ►

¿Estás escribiendo tu primera novela?, ¿la has terminado ya y te surgen dudas? Desde la Escuela de Formación de Escritores te ofrecemos una lista de consejos para que tu primera novela se parezca más a lo que habías soñado.

Nuestros tutores responden:

José Antonio Muñoz_José Antonio Muñoz, tutor del taller ► He escrito un libro, y ahora ¿qué?

Acepta las críticas y utilízalas a tu favor

No temas dar a leer tu manuscrito a personas de confianza que lo valoren y que te puedan dar su opinión de manera objetiva e incluso señalarte errores. O, si está a tu alcance, pedir un informe de lectura profesional en el caso de que decidas buscar editorial para publicarlo. Recibe esas primeras críticas y valoraciones con humildad y abierto a recoger ideas para mejorar la obra.


Chris J PeakeChris J. Peake, tutor de ► Novela Fantástica:

¡Estructúrate!

Una historia se compone de muchas ideas, cual piezas de un inmenso puzle. Armar ese puzle es importante y además, ¡lo más divertido! Para que la historia tenga coherencia, utiliza mapas conceptuales donde contemples toda la trama de tu historia y puedas organizar los conflictos para suministrar bien la información al lector.


Érika GaelÉrika Gael, tutora de ► Maquetación e Inteligencia Emocional para Escritores:

Respeta al lector

No trates al lector como si fuera tonto. Es evidente que el lenguaje de la narración debe resultar comprensible, y también que no se puede dar por sentado que quien lee conoce todos los detalles que están en la cabeza del autor. Sin embargo, no pierdas de vista que dosificar la información es una de las principales claves para el manejo de la intriga y para mantener el interés del lector. Del mismo modo, recuerda que las repeticiones innecesarias y la información demasiado “masticada” tiende a aburrir y a molestar.


Ana GonzálezAna González Duque. tutora de ► Blogging y Redes Sociales para Escritores

Planifica

Hazte un plan de lo que vas a escribir durante un año y cúmplelo. Escribe aunque no tengas ganas (ya corregirás). Y termina lo que estás escribiendo. (Si cumples esto, ya tendrás gran parte del terreno ganado)


Déjala reposar

Escríbela y ten la sangre fría de dejarla reposar un mínimo de seis meses. Tras ese tiempo, corrígela sin compasión cuantas veces sea necesario.


Yolanda GonzálezYolanda González Mesa, tutora de los talleres de ► Productividad para escritores y Scrivener

Nadie publica su primer borrador

Ninguno de los libros que has leído o que leerás son el primer borrador de su autor. Nadie va a leer tampoco tu primer borrador, así que no hay de qué avergonzarse. Por tanto, escribe sin límites, sin autocensura, sin miedo, y después, y sólo después de haber terminado tu primer borrador, conviértete en el editor más despiadado.


José Juan PicosJosé Juan Picos, tutor de ► Novela Histórica

No te intoxiques

Como lo oyes. Cuando escribí mi primera novela, Dueñas y Narla eran lo más. Ni los olí: vete a saber cuánto de aquellos best sellers se habría volcado en mi manuscrito. Un novel es una pizarra nueva: llénala con tu propia tiza.


Rebeca Rus_Rebeca R. Rus, tutora de ► Novela Romántica

Diviértete
Primer paso: disfruta escribiendo, diviértete, pásalo bien, enamórate de tu historia. No te pongas frenos, pero tampoco esperes nada a cambio. Escribe sólo por el placer de hacerlo. Cuando tienes plena libertad para escribir tu historia es mucho más fácil dejarte llevar, ser espontáneo y fresco. Segundo paso: pero no olvides que esa primera historia escrita a base de impulsos es sólo un primer borrador que luego necesitará de mucho trabajo, de estructuración, de perfilar mas los personajes, etc.

Víctor JVíctor J. Sanz, tutor de varios talleres de ► Narrativa:

Ni todo ni rápido

No cuentes todo lo que sabes, deja que el lector ponga algo de su parte. Ni lo cuentes con prisas: si vas a pedirle a alguien que dedique unas horas de su vida a leer algo que has escrito, lo menos que puedes hacer es poner todo tu esfuerzo para darle lo mejor de ti.


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